lunes, 11 de octubre de 2010

Entrenador: de profesión periodista


Las ruedas de prensa se han convertido en el nuevo "pan y circo" de la plebe. El periodismo deportivo está adoptando el papel de enemigo del propio periodismo. La "high society" periodística se jacta de sacar los mejores titulares, las frases más ácidas y el trapo más sucio. Sin embargo, se olvidan de preguntar lo que verdaderamente importa. ¿Lo hacen porque buscan los dobles sentidos o porque están hipnotizados por los gurús del banquillo?

Dentro de este ring de boxeo sin sentido tenemos a un lado al "Jefecillo de la taberna". El señor Mourinho se ha convertido en el rey de los micros, vamos, en dos días manda al paro otra vez a Paco González. Soberbia, orgullo y sinceridad son las señas de identidad del hombre del chándal. Sin embargo, detrás del entrenador se esconde un hombre que nunca conoceremos. Mou es como el típico profesor borde, no lo aguantas pero te marca para siempre porque es el mejor. Por ello, si eres un ganador, ¿es necesario sacar la escopeta y hacer el trabajo sucio?. Sí, trabajo sucio porque él mismo es el que pone los titulares y dirige el camino de la portada de mañana.

Al otro lado, tenemos a un peso pesado, al "Filósofo del pan tumaca". Pep Guardiola es probablemente el señor que mejor sabe llevar un traje en este país y el único capaz de morderse la lengua cien veces por minuto. Domina la ironía como nadie y sabe manejar los tiempos. Su relación con la prensa es propia de un amor adolescente. Ahora sí, luego no y mañana ya veremos. A pesar de eso, los periodistas adoran sus largos discursos conciliadores donde cuenta dos cosas y veinte historias de amor con sus rivales.

Mientras se da esta lucha de titanes, los periodistas observan incautos cómo dos personas que no han pisado una facultad de comunicación en su vida les hacen el trabajo sucio. Vaya, cuatro o cinco años haciendo el canelo para que vengan dos prepotentes a ponerte en tu sitio.

Hay quienes dicen que los verdaderos boxeadores son los periodistas por meter derechazos a destiempo y otros, que se quejan del complejo de estrellas de algunos entrenadores que se empeñan en hacer uso de la prensa a la carta.

En esta historia de héroes y villanos no acaba ganando nadie. Pierde el lector, la prensa y el fútbol.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Banquillos con estilo


Todo el mundo recuerda momentos épicos en los banquillos de los campos españoles. Las caladas de Clemente, el chándal de Aragonés, la camisa azul de Camacho...Pero el último grito ha llegado con las corbatas de Pep Guardiola. Las tiene de todos los colores y para todos los gustos (femeninos, masculinos y lo que haga falta). Así, el catalán se ha convertido en un ídolo de pequeños y mayores, ya sea por su estilo táctico o por su empeño en llegar a ser un icono de la moda. ¿A quién no le gusta?

Si el partido se pone aburrido, no hay problema, el realizador lo detecta y nos deja contemplar a Pep en pura esencia. Gestos, gritos, manos en los bolsillos, algún sprint por la banda...un señor impecable. Sin embargo, a pesar de haberlo ganado todo, el estrés y el esfuerzo de levantar tanta copa está apunto de hacernos perder un mito. La alopecia ha llegado a 'Can Barça' y ya no hay marcha atrás. ¿Qué le pasa a Pep?Camisas de manga corta a modo azafato de Iberia, vaqueros en vez de traje para las grandes ocasiones (¡Ponte traje!), rompe con los delanteros, pasa de la prensa...Esto huele a Apocalipsis o a que la Cibeles moja este año.

No obstante, ¡qué no cunda el pánico!Quique Sánchez Flores ha llegado pegando fuerte y, siempre, con mucho arte. Ha sacado al Atlético de Madrid de la sequía, de la pobreza y de la ignorancia de sentirse grande otra vez. Aunque eso no lo es todo. Su moreno perfecto, sus jerseys, su voz rota, su rebeldía por no llevar corbata y su pose en la banda se han convertido en un antes y un después en el mundo de los entrenadores. Olvidaros de las glamurosas bufandas de Mancini porque Quique tiene todas las papeletas para desbancar a Pep como "técnico con estilo".

Así que Mourinho, a pesar de la marcha de Guti, sigue teniendo el enemigo estilístico en la casa de al lado. Espero que le quede sitio en su famosa libreta para ir cogiendo apuntes.

domingo, 8 de agosto de 2010

Amores que matan


Hay amores que empiezan y acaban, otros que duran para siempre y otros que matan. Dentro de los últimos está el 'efecto loctite' que algunos aficionados sienten por sus ídolos.

Precisamente, eso es lo que estamos viviendo con la marcha de Raúl, de Guti o los múltiples cambios de escudería del caprichoso Alonso.

Hace un tiempo nadie hubiera dicho "me encanta el Schalke", "la Bundesliga es lo mejor que me ha pasado en la vida" o "el Besiktas es un equipazo". Por otro lado, están los que hacen uso de un deporte conocido como "donde dije digo digo Diego", porque, por si a alguno se le ha olvidado, hace unos años Ferrari era el mal encarnado en cuatro ruedas y ahora es el equipo perfecto.

Está claro que si un deportista es bueno lo es en todas partes pero no podemos identificar a los equipos con un sólo jugador. ¿Por qué no tenemos personalidad?Lo que deberíamos decir es: "La Bundesliga me parece un truño pero desde que juega Raúl le he encontrado un aliciente a mi vida, no puedo dejar de pensar en las salchichas Frankfurt". Aunque claro, no hay que generalizar, siempre hay aficionados al fútbol que verdaderamente les gusta la liga alemana y la siguen desde hace tiempo. Seguramente muchos de ellos pensarán:"La Bundesliga está bien pero el Schalke no es tan bueno porque Raúl juegue en él".

Cada uno es libre de decir, de pensar y de sentir lo que le de la gana pero hay una cosa clara: si un deportista te gusta por él mismo y no por su camiseta dirás emocionalmente que debería estar en tu equipo y donde esté ahora te resultará ofensivo. Por eso mismo, no tengo problemas en decir que no me agrada que Azpilicueta esté en el Olympique de Marsella y en decir la verdad: "La liga francesa es un truñazo, me aburre, pero tengo la necesidad de ver cómo le va a Azpi".

lunes, 2 de agosto de 2010

Llorones de medio pelo


Podría decir que este país no deja de sorprenderme, que cada día descubro una faceta nueva de nuestra sociedad, pero no, siempre tropezamos con la misma piedra.

Cuando un deportista 'made in Spain' gana alguna competición o se cuelga una medalla, lo subimos al olimpo de los dioses. Vaya, sólo nos falta ponerle un piso en la Gran Vía y contratar a alguien que lo abanique por horas. Eso sí, lo que hace queme pregunte de qué calaña somos es lo rápido que olvidamos a unos y las coronas que les ponemos a otros aunque no ganan nada. "Es que fulanito le ha hecho tal cosa y no le ha dejado hacer bien lo suyo", "Es que los jefes de la competición son unos manipuladores". Y yo digo, ¿me estás llamando tonta a la cara?

Los Alonsos, Nadales, Lorenzos, Raúles y compañía son los causantes de mis dolores de estómago y de mi apoyo a los 'olvidados', que trabajan tanto como los demás pero necesitan un empujoncito.

Eso sí, los que hoy les ponemos la escalera al cielo, mañana podemos quitársela como si nada. Etiquetamos a los deportistas y a la gente en general como ángeles o verdugos según interese."Es que España es una potencia deportiva mundial", vaya, que somos la repera del universo pero no reconocemos nuestros errores.

El caso de Fernando Alonso es que el que más me llama la atención. El asturiano por excelencia empezó de la nada, se construyó una carrera, cumplió su sueño y luego se convirtió en el mayor arrogante del reino. Si gana lo hace porque es el mejor, no tiene rival, pero si pierde actuamos como niños pequeños cuando dicen "fulanito me ha pegado". Sí, ¿la culpa debe ser del enchufe de la FIA con Hamilton o era del coche? Y yo que pensaba que los Ferrari eran la mejor escudería del mundo. En fin, así va el país.

viernes, 30 de julio de 2010

Asiatizando a la muchedumbre

La LFP se ha propuesto darnos una alegría más este verano y, por eso, ha decidido crear un culebrón nuevo para nuestras pantallas: cambiar el horario de los partidos para que los chinos se entretengan por las tardes.

No hay nada firme ni nada escrito, pero con la potestad del señor dinero puede que pasemos del bocadillo de la tarde al tapper de la mañana. Yo me pregunto: ¿Y qué problema hay? ¿Lo importante es el fútbol o si el bocadillo se te queda frío?

En este país de tradicionalismo y vagancia, estamos acostumbrados a que el fútbol sea por la tarde y si va acompañado de un buen purito mejor. Nos estamos olvidando de la verdadera esencia del fútbol (si es que alguna vez la hemos tenido) y nos encanta protestar por todo (el verdadero deporte nacional). Si mucha gente está de acuerdo en algo es que hay un virus en el ambiente o España ha ganado el Mundial.

La LFP pretende competir con la Premier en el mercado asiático (dinero, dinero y dinero) pero se está olvidando de los verdaderos protagonistas del fútbol: los aficionados. Sí, esos apasionados que se gastan parte de su sueldo todos los años para ir a animar a su equipo del alma soportando frío, calor y lo que haga falta.

Pero bueno, mientras nuestros equipos puedan seguir tirando del carro e ingresando pasta fresca por los derechos televisivos podremos irnos a dormir tranquilos a la cama. Eso si los chinos quieren, claro.

lunes, 24 de mayo de 2010

Mourinho se doctora en el Bernabéu


Tuvo que desembarcar un portugués en el Inter de Milán para que después de muchos años volvieran a ser grandes de Europa. Puede que la final de la Champions sea recordada como la cita del Bernabéu y de Mourinho. Sin embargo, fue el partido de los goles de Milito, del treintañero repudiado en la Liga.

Fue a Madrid, venció y se quedó. Se dice, se comenta, que Mou está en plenas negociaciones con la Galaxia florentinesca para ser el próximo entrenador de los blancos. Parece que a más de uno se le ha olvidado que todavía no le han dado puerta a Pellegrini. El chileno lleva mucho tiempo esperando para cruzar la milla verde pero nadie le da la señal. Triste espera.

Mientras tanto, un tanto más para el curriculum. Eso es lo que debe suponer la Champions para Mourinho. Y es que el portugués no ha participado en las celebraciones del Inter por conseguir el triplete. Total, ¿es que alguna vez ha sentido los colores?Si el orgullo tuviera color...

Lo que no se le puede reprochar, es que este año ha conseguido lo que otros no han podido (¿llorar también cuenta?). Su maestro, Van Gaal, ha estado a punto de darle al Bayern de Munich su triplete pero ha sido vencido por su alumno en el último asalto europeo. ¿Intento fallido de volver a un Bayern vintage?

Holandeses aparte, San José Mourinho se ha convertido en el oscuro objeto de deseo de las esperanzas merengues. Pero cuidado amigos, alimentar ilusiones conlleva grandes riesgos. Y sino, que se lo digan a Pellegrini.

jueves, 20 de mayo de 2010

La Copa del Príncipe


Por primera vez, desde que tengo uso de razón, he visto algo insólito, una final de la Copa del Príncipe. Y es que ayer, por primera vez en la historia de esta competición, el Rey no pudo asistir a la final. Pero el fútbol no era lo importante (para algunos), lo verdaderamente esencial en nuestras vidas era que todo el mundo cantara el himno de España (sin desafinar, a poder ser) y que se vieran bien todas las banderas patrias.

¿Los invitados a la cita? El Atlético de Madrid, el quipo revelación de las competiciones extra, y el Sevilla, el equipo del señor del sombrero. ¿El resultado?2-0 a favor de los andaluces.

Por el resultado puede parecer que los sevillistas fueron superiores a los colchoneros, pero no fue así. Fue un partido reñido, de entradas duras y ataques continuos a ambas porterías. Sin embargo, los rojiblancos carecieron de acierto y, también, de una pizca de suerte para transpasar la portería de un gran Palop.

Los madrileños no pudieron hacer doblete, mientras que los sevillanos se fueron a casa con una Copa más para sus vitrinas. Sin embargo, me pregunto si a alguien le importaba este trofeo más allá de a los aficionados de ambos equipos. Claro, es que es mucho más interesante saber que Mourinho está contaminando el ambiente de la capital. Ya me estoy imaginando a más de uno animando a los italianos en el Bernabéu. Y es que hay que ir practicando, por si acaso.